Dos khipu, una narrativa:

respondiendo a las interrogantes de Urton

 

 

Lydia Fossa

Universidad de Arizona

 

En su reciente artículo "From Knots to Narratives" publicado por la revista Ethnohistory, Gary Urton examina el uso de los khipu en un contexto judicial (La Plata 1579), tal como lo describe uno de los documentos legales del proceso. Los datos registrados en los khipu constituyen la prueba presentada por la parte demandante. Contienen la información referida a la cantidad de bienes que el pueblo indígena de Sacaca ha entregado como tributo, según ellos en exceso, a su encomendero durante un lapso de cinco años. Lo que llama la atención al investigador es la necesidad de que haya dos khipukamayuq en el recinto judicial, dando cuenta, básicamente, de lo mismo. Asimismo, le intriga el uso de piedras para llevar la contabilidad o hacer operaciones aritméticas con ellas a partir de los datos ofrecidos por los khipu. Al final del artículo, Urton anima a otros estudiosos a ofrecer nuevas pistas para contribuir con la investigación de ese código . Esa invitación me motivó a ofrecer la relaçion del Licenciado Polo de Ondegardo Notables daños de no guardar a los indios sus fueros [1571] como fuente de información sobre los khipu y su uso. Los datos lingüísticos y semánticos que corroboran las contribuciones de Ondegardo vienen de lexicógrafos de la época. El cotejo de los dos documentos, el judicial que compete a los nativos de Sacaca y la relación de Ondegardo que se refiere a la comunidad de Pava, es pertinente ya que ambos se producen en la década de 1570, en la región de Las Charcas, donde se habla Aimara y Quechua. Ambos documentos tienen como tema la distribución y entrega de tributos.

Polo de Ondegardo es considerado una fuente ampliamente confiable . Escribió numerosas relaciones o informes dirigidos tanto a Virreyes como al Rey, dando cuenta cuidadosa y concienzudamente de "las cosas de la tierra". Como el objetivo final de las relaciones no es la publicación (que pudiera traer fama y fortuna al autor), sino la transmisión de información sobre alguna problemática indiana, tendemos a darle más credibilidad al contenido de esta clase de documentos que a una crónica. Además, cuando Ondegardo redacta su texto, es un funcionario con una experiencia de 32 años en el Perú, habiendo ocupado cargos de confianza bajo diversas autoridades coloniales que lo mantuvieron por mucho tiempo como intermediario entre la "república de indios" y la "república de españoles".

Notables daños de no guardar a los indios sus fueros [1571] es uno de los textos tardíos del Licenciado. Trata principalmente de la tributación indígena en las primeras décadas de la colonia, que continuamente compara con la del tiempo de los Inkas. Ondegardo prepara ese informe en su calidad de testigo presencial de la distribución del tributo de la provincia de Pava en Las Charcas, entre 1565 y 1571. La presencia de Ondegardo durante este proceso lo convierte en un informante ideal, ya que está allí debido a su interés profesional y personal por conocer la administración nativa. Ello lo lleva a constatar los detalles de los acuerdos, verificando que se esté cumpliendo con la tasa impuesta. Con ello quiere demostrar que, si se conserva el sistema nativo, todos saldrán ganando. Ondegardo recomienda que se mantenga el sistema de tributación que los indígenas vienen usando, con éxito, desde hacía unos cuatrocientos años según sus propios cálculos. Su opinión es que se debe utilizar este sistema de distribución y recolección de tributos para beneficio de la corona española. Pero, esta idea no es compartida por otros españoles, quienes creen que los principales le roban parte de la tasa a los nativos a su cargo y se están haciendo ricos a costa de la Corona. Ondegardo considera que la forma en que los nativos se ponen de acuerdo para distribuir la carga tributaria entre las comunidades de un repartimiento o provincia son garantía suficiente de que nadie puede robar bajo ese sistema, y que no hay nada más alejado de los deseos de los nativos que acumular riquezas.

Como el uso de los khipu siempre aparece cuando se describe actividades tributarias, Ondegardo, sin habérselo propuesto, nos ofrece un sinnúmero de referencias que contribuyen a facilitarnos la tarea de entender algo del código empleado y de las funciones que tuvo. Uno de los usos del khipu está estrechamente relacionado tanto con la distribución como con la entrega de la carga tributaria. Ondegardo destaca que en tiempos de los Inkas sólo se contribuía con la fuerza laboral. Los nativos distribuían el monto de lo que se iba a tributar y designaban a quienes iban a realizar los trabajos necesarios para producirlos. Todos estos datos quedaban registrados en khipu.

El Licenciado Polo recurre también a la información registrada en khipu cuando nos ofrece un marco histórico pre-hispánico para presentar la organización social y política que implantaron los Inkas. Utiliza la palabra "memorias" cuando se refiere a sus fuentes para obtener información histórica nativa, término que no usa cuando se refiere a situaciones claramente contables; en este caso prefiere usar "registros". Aunque no vamos a estudiar aquí los khipu históricos, es importante destacar la existencia de por lo menos dos tipos de khipu: los históricos y los contables.

No se ha estudiado hasta ahora la habilidad de Ondegardo para comunicarse en lenguas nativas, un factor clave para estimar su comprensión de la cultura nativa. No hay datos directos sobre su conocimiento del quechua o del aimara, a pesar de que tanto sus funciones oficiales como su actividad personal lo mantuvieron en contacto constante con grupos hablantes de esas lenguas. Como desconocemos sus destrezas lingüísticas, sólo podemos atestiguar de ese conocimiento a partir de su texto, que nos trae muchas palabras en lenguas nativas, tanto quechua como aimara, así como de testimonios de sus contemporáneos. Ondegardo hace comentarios metalingüísticos que dan cuenta de su identificación de las diferencias entre las lenguas nativas más usadas en el siglo XVI: "… Anansaya y Hurnisaya [sic] y Anancuzco y Urnicuzco [sic], conforme a la lengua y uso de cada una tierra los nombres…" (122) . Nos indica que las dos primeras palabras pertenecen a una de las lenguas mayores (aimara) y las restantes a la otra (quechua). Ondegardo hace otra explicitación, sacando a relucir una equivalencia trilingüe: "… treinta indios principales y quipocamayos que son sus contadores o marcamayos [sic: markakamayuq]…" (151, f64v). La palabra khipukamayuq es indudablemente quechua. Es más difícil establecer con claridad la filiación lingüística de la palabra marka y de su derivado, markakamayuq. Los vocabularios antiguos consultados, los quechua/castellano de Domingo de Santo Tomás y Diego González Holguín y el aimara/castellano de Ludovico Bertonio, registran marka como "pueblo". Markakamayuq significaría "el encargado del pueblo" o "el responsable del pueblo". Aunque es difícil establecer definitivamente el origen de este término (debido a la situación en que se encuentran los estudios lingüísticos de esa región y periodo), la posibilidad de que sea un préstamo del aimara al quechua es muy alta. Ello explicaría su presencia en diccionarios coloniales de ambas lenguas. Incluímos esta cita trilingüe porque Ondegardo es uno de los pocos escritores españoles tempranos capaces de reconocer las especificidades tanto del quechua como del aimara, presentando una palabra en castellano, una en quechua y otra en aimara. El plurilingüismo léxico del autor denota un claro reconocimiento de que el quechua y el aimara son lenguas diferentes, mostrando su agudeza para identificarlas como tales. Ello nos confirma lo minucioso de su percepción de los rasgos culturales nativos que, creemos, no serían apreciados por un observador menos dedicado y sagaz.

Confirmando las habilidades lingüísticas de Ondegardo, Matienzo ([1567]1967:3) nos indica con bastante claridad que Ondegardo se dirige personalmente a los nativos en La Plata ante la presencia del obispo fray Domingo de Santo Tomás:

"…[Polo] habló a los indios y les hizo confesar que tenia[n] las huacas que les dixo, y que hacían las fiestas a sus ídolos, nombrándoles las huacas y las fiestas y el día que las hacían, y les dijo cuán malo era y que no lo hiciesen más, y ellos respondieron que nunca naide [sic] les había avisado que aquello era malo, y que agora que se lo[s] decían, que no lo harían de allí adelante".

 

Matienzo utiliza repetidamente expresiones relativas al uso de una lengua nativa por parte de Ondegardo: habló a los indios, les dixo, nombrándoles, les dijo, se lo decían. De acuerdo a esta información, es el Licenciado quien se dirige a los nativos sin que actúe ningún intermediario en la transacción lingúística. Sabemos que se dirigía a los nativos en una de las lenguas nativas; lo que no queda claro es si se dirigía a ellos en quechua o en aimara. Matienzo nos ofrece este vívido ejemplo en el capítulo XXXVI de su Gobierno del Perú, donde trata sobre la necesidad de los religiosos de saber la lengua general de los indios, pero ¿cuál de ellas? Si el lenguaje en el que se expresa Ondegardo no queda explicitado en el texto de Matienzo, puede deberse a lo obvio de la aclaración en ese tiempo. Matienzo sí hace diferencias entre el "romance" (castellano) y "su lengua", pero no ofrece ninguna denominación para ésta última.

Ondegardo también da cuenta de esta comunicación con los nativos en su Notables daños…: "… los [naturales] muy predicados y enseñados dan por descargo, después de bautizados de hacer sus fiestas y conservar sus ídolos, haber entendido que era negocio compatible con lo que se le[s] enseñaba; lo cual pasó delante de mí, y en presencia del Obispo de esta ciudad, en cierta congregación que yo hice hacer en la Iglesia Mayor para tratar con los naturales de esta materia…" (71). El Licenciado Polo sólo utiliza el verbo "tratar" para sintetizar su interacción lingüística con los nativos. Ello parece indicar un "trato directo", personal, pues no hay alusión a la presencia de intérpretes en esa "congregación". Fray Domingo aparece en la cita en calidad de testigo presencial, sin que se le atribuya ninguna intervención adicional en la reunión. Sabemos que este fraile era bilingüe en quechua general y castellano, pero, por la importancia de su rango, hubiera quedado testificado que él actuó como intermediario en la plática de Ondegardo a los naturales. Esta idea de una comunicación directa en una lengua nativa está refrendada a lo largo del texto, porque Ondegardo nunca menciona la presencia de intérpretes en todas las intervenciones con nativos que narra en su Notables daños…. El amplio uso que hace de términos quechua en su texto, que ascienden a más de 150, prueban su familiaridad con el quechua general .

Los autores de documentos tempranos dan fe de las varias estrategias discursivas a las que tuvieron que recurrir para poder transmitir sus experiencias con la población nativa. Ondegardo había cursado ya estudios superiores en la Universidad de Valladolid, donde obtuvo su Licenciatura en Leyes. Esta formación contribuyó a su notable dominio de la lengua castellana. El estilo que utiliza muestra, también, rasgos de esa formación académica. Su conocimiento del quechua general, o de un quechua aimarizado era, probablemente, de nivel intermedio que le permitía transmitir ideas básicas o sostener conversaciones simples. Seguramente que su conversación estaba salpicada por términos quechua, hecho común en situaciones de contacto lingüístico. Entre otros recursos evidentes en su texto, la equivalencia fue una de las formas más utilizadas por él y por otros españoles en Indias para poderse dar a entender a sus lectores europeos. La facilidad con que Ondegardo incluye diferentes lenguas en su discurso puede deberse también a la costumbre. En la Valladolid de Ondegardo se escuchaban simultáneamente el árabe y las lenguas "romances" peninsulares. En la Universidad, las traducciones entre el latín y el castellano eran tarea diaria. No es sorprendente, pues, que personas acostumbradas a vivir en ambientes multilingües resuelvan sus problemas de comunicación en la manera que él lo hizo.

Al estudiar el tratamiento del tema de la tributación nativa, hemos podido identificar por lo menos tres estructuras sintácticas en las que Ondegardo combina palabras nativas y castellanas. Dentro del primer tipo, nos ofrece la palabra nativa con definiciones escuetas en castellano, intentando establecer lo que llamaríamos una "equivalencia interlingüística": "quipos por registros" (39), "…registros o quipus como ellos los llaman…" (113) y "sus hilos con sus nudos que era registro…." (122). A partir de estas parcas explicaciones, el autor establece que los "quipus" o "quipos" se pueden identificar con la palabra castellana "registros". Para ello ha empleado la conjunción disyuntiva "o" que contribuye a dar la idea de que es posible intercambiar ambos términos, el quechua y el castellano. La preposición "por" también indica que el término que la precede puede intercambiarse con el que la sigue. La explicación por medio de la paráfrasis castellana establece la equivalencia con el término ya conocido. Todas estas estrategias facilitan grandemente la comprensión europea; pero, lamentablemente, esta adaptación lingüística incurre en gruesas simplificaciones al presentar los términos nativos fuera de contexto, aislados. Los lectores observan estas simplificaciones conceptuales como indicadoras de la falta de sofisticación de la cultura nativa, en lugar de considerarlas como elementos domesticados , banalizados para su inmediata decodificación.

Una vez establecida la quasi sinonimia entre khipu y registro, Ondegardo utiliza otros recursos léxicos para incorporar más pares de términos a su esquema de identidades, el de la reduplicación . Esta estructura contiene la conjunción copulativa "y" entre dos sustantivos, uno de cada lengua utilizada, que el autor percibe comparten la mayoría de rasgos semánticos. Como una forma de evitar la traducción, la conjunción transfiere los significados de la lengua más conocida a la menos conocida: "… por la manifestación general que por sus quipos y registros hicieron ante mi y ante los perlados …" (35), " … se halla en sus quipos y registros…" (88), "… llevan en sus quipos y registros…" (154). Los riesgos, e inclusive la violencia de la quasi traducción, se concentran en los rasgos semánticos del término colonizador que borra toda posible particularidad de la palabra nativa. Esta estrategia transmite, con bastante éxito, la idea &endash;desde la perspectiva española&endash; de que el khipu es la versión nativa de los registros españoles. Esta solución obliga a khipu a significar solamente registros, asociando al primer término con contextos en los que se utiliza registros, foráneos a la funcionalidad nativa.

Pero, el uso de la conjunción copulativa no siempre indica reduplicación, como en la cita siguiente: "… treinta indios principales y quipocamayos que son sus contadores o marcamayos [sic: markakamayuq]…" (151, f64v). El uso de la "y" sirve ahora como conector entre los dos grupos diferenciados, el de los principales y el de los khipukamayuq y markakamayuq. Este último grupo está formado por dos sustantivos ligados por la "o", disyunción que indica que son intercambiables. De acuerdo a nuestra interpretación de estas estructuras sintácticas y de su correlato semántico en contexto, principales se refiere a las personas que tienen responsabilidades políticas sobre el repartimiento o provincia y pertenecen a los altos rangos locales. Por su parte, los khipukamayuq (o los markakamayuq) son funcionarios especializados de las parcialidades, a quienes los principales convocan para que informen o traten asuntos contables específicos.

A través del uso de las conjunciones copulativa y disyuntiva así como de la paráfrasis, a Ondegardo le es posible presentar equivalencias intra-lingüísticas en castellano. Aunque esta fórmula allana el camino de la sinonimia interlingüística, el hecho de que se adapta y se "domestica" los términos nativos a la lengua y cultura colonizadora es evidente : "… lo tienen en su cuenta y por registros…" (85), "… en el registro … hallamos memoria…" (42), "… cuenta … que después de vista y entendida por sus nudos …" (116). Ondegardo incluye la palabra "nudos" (traducción de khipu) en su lista de sinónimos una vez que ha descrito sucintamente el objeto al que se quiere referir. El flagrante uso de la metonimia le sustrae a khipu todo rasgo local y toda vinculación cultural, en el esfuerzo de aclarar la descripción del objeto y su uso para los peninsulares. La palabra "nudo" o "nudos" pasa a formar parte de la isotopía generada a partir del sema /objeto portátil donde se anota datos/ e integrada por los términos siguientes: "quipos", "nudos", "registros","relación" y "cuenta ". Estas palabras tienen en común el significado transmitido por el sema isotopante; esto es, el rasgo semántico que establece relaciones de quasi sinonimia entre ellos. Lo que es particularmente interesante es que Ondegardo ha formado una isotopía interlingüística, hecho que sucede en situaciones de contacto de lenguas. Esta situación de contacto particular se caracteriza por la dominación colonial en la que son las lenguas nativas las que se incorporan a los parámetros lingüísticos del colonizador. El recurrir a este tipo de soluciones léxicas debe haber sido espontáneo y natural para Ondegardo, quien, a través de su experiencia académica utilizaba equivalencias interlingüísticas entre el latín y el castellano y, además, cotidianamente utilizaba una lengua romance plena de arabismos (Alatorre 84&endash;85).

Para reforzar la isotopía interlingüística, el autor opta intermitentemente por usar sólo uno de los términos equivalentes, considerando que en esos casos pueden funcionar independientemente: "… se acuerdan por sus quipos…" (41), "… según parece por sus registros…" (41); "… según la relación y lo que se entiende…" (90), "… entendida esta cuenta que ellos tienen…" (158). Ondegardo combina convenientemente sus propias equivalencias interlingüísticas con sinonimias recién creadas para producir en el texto la redundancia que evite la ambigüedad.

Ondegardo insiste mucho en aclarar la función que tienen los khipu:

"… para su verificación ni hay ni puede haber conforme a la costumbre de estos indios más claridad de la que hallé, que no fue pequeña pues faltándoles escrituras no pudieron tener otra que más satisfaciera a [que] sus propios quipos por registros…" (39). Función: registral.

"… tenía… recaudo y cuenta con ello [lo que se llevo y gasto] en registro…" (49). Función: contable

"… y lo que tienen asentado en sus registros…" (77). Función: registral.

"… lo que estos declaran por sus quipus…" (111). Función: fuente de datos.

"… orden de contribuir y distribuir lo que esta tasado…" (161). Función: administración tributaria.

El khipu tributario tiene, según Ondegardo, una función básica que es la de registrar las cantidades parciales del total a tributar que ha sido distribuido entre los contribuyentes. Además, toda la información proporcionada por los nativos concerniente al movimiento de bienes proviene del khipu: es la fuente de datos en que se basa la distribución del trabajo que el gobierno Inka exige a sus miembros y registra, posteriormente, lo entregado a los encomenderos. En este contexto, los khipu tienen dos funciones principales: registrar los datos referidos a la distribución de la carga tributaria y de su entrega. Como registro estable, sirve para proporcionar información respecto a quién produjo los bienes, quén los entregó, a quién, dónde y cuándo.

Notemos que todas las referencias a los khipu en Notables daños… y en el documento de Sacaca están en plural. Ondegardo se refiere a los khipu (quipos, quipus, nudos, registros) siempre en plural porque cuando los describe siempre hay por lo menos dos de ellos en consulta. Esto implica, además, la presencia de los respectivos khipukamayuq. Y esa es una de las incógnitas que surgen en el artículo de Urton : ¿por qué hay dos khipukamayuq en el tribunal interpretando cada uno su khipu para dar una sola respuesta? La aclaración nos la ofrece el mismo Ondegardo. Según él, todo se hacía por parcialidades : "… lo primero que hicieron [los incas señores] fue reducir los indios a pueblos y mandarles que viviesen en comunidad... y que se contasen y dividiesen por parcialidades…" (45). Nos informa también "… que fueron dos parcialidades, que la una se llama Anancuzco y la otra Urincuzco…" (40). De acuerdo con esto y considerando el contexto tributario que describe, Ondegardo afirma que "… los indios han debido [sic: dividido] la distribución por ayllus y parcialidades …" (74). La tributación y su contabilidad se rige estrictamente por parcialidades. Ondegardo nos informa que las provincias o "pueblos" están reunidos en un Hunu. Las provincias coinciden con el territorio ocupado por grupos étnicos específicos (la provincia de los chancas, la de los canchis, colla, etc.) y están divididas en dos partes o parcialidades: Hanan y Urin. Vale la pena citarlo in extenso:

"… y por la misma orden se hacía la distribución en cada Uno [Hunu ], que si le cabía en la distribución general mil fanegas de maíz luego se dividía por las provincias de aquel Uno [Hunu] y entendía cada uno [sic: una] sacar de sus depósitos; luego juntas las dos parcialidades de aquellas provincias que en todas partes son Anansaya y Hurnisaya [sic] y Anancuzco y Urnicuzco [sic], conforme a la lengua y uso de cada una tierra los nombres, luego saben lo que les cabe y cuánto se ha de distribuir…" (122)

De lo anterior se deduce que la presencia de dos khipukamayuq con sus respectivos khipu es necesaria en la Audiencia de Las Charcas en la villa de La Plata, porque cada uno representa a una de las parcialidades de Sacaca. Ondegardo insiste en reforzar la noción de unidad existente entre los dos grupos de khipu: "… sus hilos con sus nudos que era registro común de las partes…" (122). Como las dos parcialidades, Hanan y Urin juntas conforman una unidad, en este caso y de acuerdo con Ondegardo, una provincia, podemos establecer que la relación entre ambas parcialidades es de complementariedad. Por ello podemos afirmar que la información contenida en el khipu de cada una de ellas es parte del total, ya que cada khipu registra solamente lo asignado a su respectiva parcialidad. Para informarse de las cuentas totales, es necesario reunir por lo menos a dos principales, tal como lo explica Ondegardo: "… para todo esto [pedir la cuenta] no es menester tratar con más de con dos o tres principales en un repartimiento …" (164). En este caso, Ondegardo se está refiriendo a un repartimiento o provincia, en el que hay por lo menos dos principales, cada uno representando a su parcialidad, con quienes hay que tratar simultáneamente, ya que solamente Hanan y Urin juntas podían dar el total general. El tercer miembro del grupo consultado puede ser un representante del repartimiento ante los líderes nativos en tiempos de los Inka y ante los encomenderos después.

Tanto para hacer la distribución del tributo como las cuentas finales, las dos parcialidades tienen que reunirse: "Hecha pues esta división general a que se hallan presentes a lo menos todos los principales de cada parcialidad y los unos y los otros [de Hanan y de Urin] llevan en sus quipos y registros lo que les cupo se tornan a juntar cada cacique principal con sus sujetos y tratan de lo que le cabe a cada principalejo …" (154). Cada parcialidad lleva el registro de la parte que le toca en la distribución del tributo y distribuye el impuesto entre sus miembros tributarios. Ondegardo describe dos niveles jerárquicos de distribución, primero el de los principales (parcialidades) y luego el de los principalejos. También nos ha informado que los ayllus se encuentran dentro de las parcialidades; entonces, ¿estaría el principalejo a cargo del tributo correspondiente a cada ayllu? Para poder ofrecer la cuenta total de lo que había sido entregado, debe haberse seguido un procedimiento inverso. Una vez que los principalejos hubieran rendido cuentas a sus respectivos principales, entonces se reúnen los dos representantes de las parcialidades para contar y convalidar sus respectivos sub-totales y presentar el total al principal del repartimiento o provincia. Por lo expuesto, podemos afirmar que los khipukamayuq del documento de Urton pertenecen uno a Hanan Sacaca y el otro a Urin Sacaca.

En el manuscrito estudiado por Gary Urton se afirma que los dos juegos de quipos "eran del mismo tenor". Esto hizo surgir algunas interrogantes, porque no se sabía de estos detalles. El mismo Urton sugiere una respuesta: "… we do not know… if each khipukamayuq recorded only a part of the complete tribute account." (414). Por ser los khipu "registro común de las partes", podemos afirmar que la identidad del tenor se debe a que trataban de la misma cuenta, basados en información complementaria. Si este aspecto necesitaba hacerse evidente en el documento, puede haber sido por cortesía para con los funcionarios españoles, quienes también deben haberse preguntado por la necesidad de contar con dos khipukamayuq durante el proceso judicial.

Por otra parte, entre los khipu de diferente jerarquía había redundancia: "… y aunque en el registro de los incas muy por extenso hallamos memoria también cada provincia tiene sus registros … si importara algo pudiéramos muy bien colegir…" (42). Vemos aquí que la información de los niveles inferiores se consignaba en otros, superiores, que daban cuenta de informaciones más amplias que las locales. Esta es otra forma, tanto de controlar la información que se tiene sobre alguna localidad, como de tener actualizados los datos cuantitativos de los territorios bajo su jurisdicción. Los khipu tenían correlatos horizontales cuando se trataba de consignar información complementaria y verticales, cuando la información consignada formaba parte de un registro de niveles jerárquicos mútiples.

Cuando Ondegardo menciona las parcialidades, siempre se refiere primero a Hanan y luego a Urin. Creemos, por ello, que los khipukamayuq de cada parcialidad aparecen en los documentos en el mismo orden. Aunque Ondegardo no nos da nombres en su ejemplo, el artículo de Urton sí los menciona: Fernando Achacata y Luis Comba (414). De acuerdo a lo sugerido, Achacata pertenecería a la parcialidad Hanan y Comba a Urin. Confirmando ésto, Ondegardo se refiere a la predominancia que tenía Hanan sobre Urin en estos términos: "Sólo hay que la parcialidad de Anansaya [Hanansaya o su equivalente en quechua, Hanancuzco] de ordinario que se le reconoce un poco de preeminencia para hacer las cuentas en su casa y juntarse cuando él lo manda…" (153). Pensamos que esta "preeminencia" también se extiende al hecho de ser nombrado primero, en señal de respeto a esa jerarquía.

La otra pregunta que surge del artículo de Urton está referida al uso combinado del khipu y las piedras, o como se describe en el documento judicial: "E tomando sus quipos en las manos dixeron aver le dado lo siguiente y puestas unas piedras en el suelo por las quales fueron haciendo su quenta juntamente con los quipos dixeron lo siguiente…" (433). Según esta descripción, hay dos etapas en esta operación: los productos pueden enumerarse, sacando esa información del khipu y las cifras totales de esos productos dependen de los cálculos que se haga con las piedras. Algo muy similar nos describe Ondegardo en uno de sus ejemplos:

"… los cuales para dividir estos once mil pesos se juntan de todos como treinta indios principales y quipocamayos que son sus contadores o marcamayos [sic: markakamayuq] y puesto caso que dan sus voces con sus piedras y machices [sic: mahices, maices] lafrisoles [sic: e frisoles] puestos en el suelo con que hacen sus cuentas por la orden acostumbrada. Finalmente, en menos de tres horas supo delante de mi cada parcialidad lo que le cabía…" (151, f 64v)

Además de las piedras, en la descripción de Ondegardo aparecen el maíz y los frijoles como elementos adicionales utilizados en las cuentas . Obsérvese que en el primer documento, el de Sacaca, se está informando sobre una tributación ya realizada; en el segundo caso, el ejemplo de Pava, se trata de un primer paso de una distribución de la tasa asignada. Según estos ejemplos, las cuentas se hacen tanto al momento de la distribución como al de la entrega de lo que le toca a cada parte. Ello implica la necesidad de realizar diferentes operaciones aritméticas: división o resta en el primer caso y multiplicación o suma en el segundo. Ondegardo confirma estas dos fases de la administración del tributo: "… entendida esta cuenta que ellos tienen en sus distribuciones y en pagar sus tasas…" (158).

La distribución del tributo entre las parcialidades y dentro de cada una de ellas se hacía por cuotas que variaban de producto a producto: "… [el tributo] estaba repartido conforme a la calidad de la tierra… por cotas… ya sabía cada uno qué parte le cabía, si era quinta o séptima o décima en la distribución o veintena de aquello con que se mandaba acudir…"(121-2). Esta indicación de Ondegardo nos hace ver que cada grupo tributario contribuía con una fracción total. Esta fracción era diferente para cada producto porque "… en la distribución guardaron la orden de antes, considerando la posibilidad de la gente y hacienda de la misma provincia…" (Ondegardo, 123). Esta noción de producción fraccionaria entraba en operación cuando existían varios productores del mismo bien en un área determinada: maíz en terrenos llanos de media altura o coca en las pendientes andinas. Este criterio se condice con el de los enclaves productivos localizados en diferentes pisos ecológicos y tipos de terrenos, pertenecientes a una misma parcialidad o aún, a una misma provincia. Ondegardo nos ofrece más información al respecto: "… las provincias del reino estaba dividido por cotas partes, de manera que si a alguna provincia le cabían diez luego sabía cada parcialidad si era séptima o quinta o décima parte con lo que había de acudir y la misma orden guardan hoy en la división del tributo de un repartimiento…" (123-4). La variabilidad de la contribución por parcialidad era tanta como productos debían de tributar. Sabemos, además, que cada producto tenía su propia unidad de medida y se empacaba de acuerdo a ella, para facilitar tanto su contabilidad como su almacenamiento y transporte. Para computar cada contribución había que combinar las dos variables con que se operaba: el número de aportantes y la disponibilidad del producto en cada parcialidad.

Cuando Ondegardo nos aclara que el khipu sirve para "asentar" los datos que luego serán utilizados para rendir cuentas, está hablando de dos actividades distintas: registrar y contar , que requieren de instrumentos diferentes , pero que realizan las mismas personas. Esto lo deduce Urton en su estudio, pero no lo puede probar por falta de datos. Si lo registrado en el khipu de cada parcialidad se "contó" o se restó y dividió en su oportunidad, cuando se quiera rendir cuentas, los khipukamayuq tienen que recurrir, una vez más, a elementos auxiliares para hacer los cálculos inversos: sumas o multiplicaciones. Existe una división de funciones entre la actividad de registro de datos y el cálculo de esos datos. Esta última función requiere de otro instrumento.

Los datos registrados en un khipu tributario consisten en el producto, la cantidad asignada y entregada por cada parcialidad y la fecha de entrega: "… ellos lo tienen en su cuenta y por registros… los años y tiempos y la cantidad que se habia dado en muchos años." (85). Para realizar los cálculos con las cantidades consignadas y conservadas en el khipu, los nativos requieren de fichas: piedras, maíces y frijoles . Estos objetos podrían estar tallados, pintados o marcados en alguna forma para representar diferentes cantidades o múltiplos. Los habría de diferente tamaño, de diferente color o, quizás se combinarían color y tamaño para expresar las diferentes fracciones de un mismo producto.

En el caso de la comunidad de Sacaca mencionada por Urton, al momento de pedirles cuentas terceras personas, tienen que reunirse las dos parcialidades para dar la información completa, rehaciendo la distribución original: los productos tributados por cada parcialidad que registra el khipu y las cantidades totales que indican las piedras. Las operaciones aritméticas necesarias para consolidar estos datos eran la suma de fracciones. Se comprueba así la necesidad de ambas parcialidades de contar juntas, en parte para corroborar lo entregado y en parte para confirmar que se estaba entregando el total de cada provincia, sumando las fracciones que correspondía a cada parcialidad.

El verbo quechua huñuy, tal como aparece en González Holguín (203), adquiere mucho más sentido en este contexto. Dice el quechuista:

Huñuni huñuycuni tantani huc huay cuni. Juntar en uno cosas o animales o personas.

Huñun, o huñuntin. Dize (todo) en cosas que se juntan.

Huñucun. Reduzirse a una resumirse.

Huñuni ñisccayta. Epilogar lo dicho a breve suma, y en las quentas sumar Qquipucta huñuni.

Huñuntin. La manda entera, o toda la suma junta o todos los juntados en uno enteros sin partirse.

 

El verbo mencionado significa "juntar", "reunir en uno", "consolidar". Cuando khipuy o ñisccay son sus objetos directos, como en khipukta o ñisccayta, huñuy adquiere el valor de sumar lo que estaba contado o resumir lo dicho, respectivamente. El significado de khipu en "Qquipucta huñuni", en el contexto de la descripción de Ondegardo, está relacionado con la suma total de las unidades que conforman el impuesto por provincia, esto es, la suma de lo "mandado entregar" a cada parcialidad. También se refiere a conformar objetos enteros, es decir, números enteros, que pueden haber estado fraccionados. González Holguín nos permite indicar qué están haciendo los dos khipukamayuq en el tribunal: integrar en una sola las cuentas de cada khipu.

Domingo de Santo Tomás (295) nos ofrece más datos sobre huñuy:

Huñinacuni, gui. Concertarse con otro o concordarse.

Huñinacuni, gui. Avenir o avenirse con otro.

Huñinacusca. Convencion o concierto.

 

Para él, el verbo huñuy tiene una connotación más abstracta, resaltando la idea de "concertación" y "concordancia". Es decir, se trata de un acuerdo que se lleva a cabo entre dos personas. Esta es justamente la labor que están realizando los dos khipukamayuq en el caso de Sacaca: poniéndose de acuerdo sobre lo que cada uno ha aportado al encomendero. Sigamos viendo lo que nos ofrece González Holguín en cuanto a las sumas:

Qquipucta ttiuni. Sumar juntas todas las quentas. (309)

Yupani ttiuspa. Sumar la quenta, o resumir en breve (372)

 

"Ttiuni" (primera persona singular del verbo t'iyuy) se nos presenta aquí con un significado muy parecido al de huñuy, insistiendo en la idea de reunir sub-totales o partes de algo para formar un consolidado o un resumen. "Qquipucta" viene a ser el objeto directo de "ttiuni", frase que literalmente significa "anudar juntos", ya que el verbo khipuy de la misma raíz, significa "anudar", "hacer un nudo". Según González Holguín (371) yupay significa lo siguiente: "Yupani. Contar y hazer quentas. Yupay. Quentas.". En "Yupani ttiuspa" se reúnen dos verbos, yupani que forma la proposición principal y "ttiuspa" que constituye la proposición subordinada, identificada por el sufijo _spa. Literalmente, esta forma significa "yo cuento sumando". Es interesante notar que González Holguín ha establecido una identidad semántica entre khipuy (anudar) y yupay (contar), al darnos como traducción el verbo "sumar" para las dos construcciones en las que aparece "ttiui". Probablemente se deba a una proyección de la comprensión española de la situación en que se utiliza el khipu, porque las dos actividades se hacían simultáneamente: el contar y el registro de esa cuenta o los cálculos con las cantidades ya registradas.

La mera existencia de varios verbos que describen la actividad de contar con tanto detalle es indicativa de la vitalidad que tenía esta actividad. Se observa esto también en el hecho de requerir palabras que expliquen cada aspecto de los cálculos y de la forma en que se hacían. El amplio uso de que gozaban hizo que los lexicográfos del siglo XVI se percataran de su existencia y las consideraran como adiciones útiles en sus vocabularios.

Ya lo decía Garcilaso:

"… muchas veces ha causado admiración a los españoles ver que los mayores contadores de ellos se yerren en su aritmética y que los indios estén tan ciertos en las suyas, de particiones y compañías que, cuanto más dificultosas, tanto más fáciles se muestran. Porque los que las manejan no entienden en otra cosa de día y de noche y, así, están diestrísimos en ellas." ([1609] 1995:101).

O, en palabras de Ondegardo: "…y así lo tienen [la distribución] tan por cuenta y razón por menudo que darán hoy la cuenta de todo cuanto se les llevó que no se yerre una gallina y en otra carga de leña que cierto es cosa que no se puede creer pero tienen de esto grandes oficiales…" (123).

En ambos casos, el de Sacaca y el del repartimiento de Pava, los que hacen las cuentas lo hacen en voz alta. En el documento se especifica que luego de poner las piedras en el suelo "dixeron lo siguiente…". Por su parte, en la descripción de Ondegardo, dice: "… y puesto caso que dan sus voces con sus piedras y [maíces y frijoles] puestos en el suelo…". Entonces, las cuentas se hacen a la vista de todos, en el suelo, y en voz alta para que todos oigan. Se trata de un acto comunitario y oficial, realizado ante las autoridades locales o "principales". En González Holguín (459) encontramos confirmación de esta actividad:

Contar llamando por ñudos. Qquipucama o manta huatucuni.

Contados assi llamando. Huatucuscca.

 

Se necesita estudiar más a fondo el verbo huatukuy para poder identificar sus rasgos semánticos y su asociación con khipu. Esa tarea excede los límites de este trabajo, en el que nos interesa, más bien, recalcar que los lexicógrafos incluyeron las entradas que hemos presentado porque las consideraban de uso generalizado.

En conclusión, tenemos que el texto de Ondegardo confirma que los khipu utilizados en contextos de distribución, acopio y tributación sirven como registro. Además, nos indica que la presencia de por lo menos dos khipukamayuq, uno por cada una de las dos parcialidades en que se dividía toda provincia tributaria, era requisito indispensable para realizar las cuentas. Estos representantes de cada parcialidad tenían que reunirse para poder dar un informe completo de lo registrado como asignado o tributado. Como el representante de Hanan tenía cierta ascendencia sobre el de Urin, las reuniones se hacían en su localidad. Parece ser que a los khipukamayuq de Hanan se les mencionaba primero en los informes.

Los khipu eran el instrumento principal para llevar a cabo las cuentas, ya que contenían la información que sería contabilizada. Además, los khipukamayuq recurrían a un segundo instrumento de contabilidad para realizar sus cómputos. Tenían una serie de fichas para hacer las operaciones aritméticas de división o resta y multiplicación o suma que requerían la obtención de sus sub-totales y totales generales. Falta averiguar cómo obtenían esos resultados. Estas cuentas tienen que haber sido de división o resta para establecer lo que le tocaba entregar a cada paracialidad y de multiplicación o suma para llegar al número total de lo aportado. La evidencia léxica y semántica que apoya el hecho de "contar juntos" y "concertar" las cuentas nos confirma que esta actividad tenía que hacerse simultáneamente por los representantes de las dos parcialidades. Ha quedado claro, también, que las cuentas se hacían en voz alta en presencia de los interesados.

Así como el artículo de Gary Urton me estimuló a hacer asociaciones lingüísticas y funcionales con respecto a la descripción del uso del khipu, seguramente que la presente contribución generará otras conexiones con nuevas instancias de su uso. Este estudio es parte de un trabajo más amplio sobre traducción cultural y lingüística durante el periodo colonial temprano andino. Hay varias vías que recién transitan los investigadores, como el Gobierno del Perú de Juan de Matienzo y aún la temprana Historia del descubrimiento y conquista del Peru de Agustín de Zárate que buscan fuentes del léxico y los conceptos culturales nativos. Estos textos seguramente añadirán material sobre la traducción de lo nativo al castellano para España.

 

 

Notas

"From Knots to Narratives: Reconstructing the Art of Historical Record Keeping in the Andes from Spanish Transcriptions of Inka Khipus" en Ethnohistory (Volume 45, Number 3, Summer 1998) escrito por Gary Urton.

 

Archivo General de Indias (AGI), Justicia 653, No. 2 (1579), "El cacique principal e Yndios del pueblo de Sacaca con los herededos de Dn Alonso de Montemayor, sobre demasia de tributos del tiempo que tubo dhos Yndios en encomienda" (4 piezas) .

 

"On entend alors par code non seulement un ensemble limité de signes ou d'unités (relevant d'une morphologie) mais aussi les procédures de leur agencement (leur organisation syntaxique): l'articulation de ces deux composantes permettant la production de messages." (Greimas y Courtès, 1979:39)

 

Se puede ofrecer numerosas citas alusivas a la inteligencia y buen juicio del Licenciado Polo de Ondegardo. Como ejemplo, la opinión de Juan de Matienzo: "… el Licenciado Polo de Ondegardo, vecino y encomendero de esta ciudad, hombre de muy buen entendimiento, y que ha servido muy bien en este reino a Su Majestad…" (Matienzo, [1567?] 1967:119)

 

En el Manuscrito 2821 que sirve de base para la edición de 1987, se lee después de la "Tabla de lo contenido en esta rrelaçion": Las rrazones que movieron sacar esta relaçion y notable daño que rresulta de no guardar a estos yndios sus fueros.

 

"… ni han condenado tanto a otros mayores robadores, que son los caciques, ni han dado orden como cesen sus grandes tiranias y salgan los pobres indios, sus sugetos, de la servidumbre y opresion en que estan…" (Matienzo, [1567] 1967:3)

 

"… se acuerdan por sus quipos de diez a doce señores…" (Ondegardo, 41) ; "… y según yo averigüé por las memorias fueron estos daños antiquísimos…" (Ondegardo,105)

 

Los números entre paréntesis corresponden a las páginas del texto de Ondegardo:

Notables daños de no guardar a los yndios sus fueros... [1571] (El mundo de los incas) Laura González y Alicia Alonso, eds., Historia 16, Madrid. 1990

 

En su Vocabulario Aymara, Bertonio nos da los siguientes significados para marka:

Marca: Pueblo.

Marca. Un juego de algo.

Marca: Señal, marca, sello (II, p 217)

 

Por su parte, Diego González Holguín, en su Vocabulario de la … lengua qquichua… (231) registra lo siguiente, entre otras acepciones:

Marcacuni. Tomar a alguno por abogado, o valedor.

Marca. El valedor, o abogado protector.

 

El Lexicon de la lengua general…de Santo Tomás (318) nos ofrece:

Marca. Comarca o pueblo.

Marcayoc. Comarcano.

 

"… ella (Martha Hardman) postula dos períodos de préstamos en larga escala del aru al quechua, ya barruntados por Uhle (cf. Uhle [1910] 1969b). El primero correspondería al 'auge comercial y cultural de Wari, cuando vinieron del protojaqi propiamente dicho, ya hará más de un milenio'; el segundo se habría producido 'durante los primeros años del imperio incaico cuando el jaqi era lengua oficial'. Los préstamos correspondientes a esta segunda etapa se harían a partir de la lengua directamente antecesora de la que hoy es el aimara, y tendrían una datación aproximada de 400 a 700 años." (Cerrón-Palomino, 1987:363-364)

 

"La ville [de La Plata, siêge de l'Audiencia de Las Charcas], fondée en 1539, comptait 32 encomenderos, environ deux cent résidents et enfin quelque 800 espagnols disséminés dans les haciendas et les mines. La vie sprirituelle de cette ville (évéché depuis 1552) était confiée a deux paroisses, Saint Lazare et Saint Sébastien, et quatre communautés: les Augustins qui comptaient cinq ou six religieux, les Dominicains et le Franciscains quatre, et les Frères de la Merci deux. Les demeures, de brique sêchée, ne manquait pas d'allure avec leurs toits de tuiles." (Lohmann, 1967:xxx)

Fray Domingo de Santo Tomás es autor del Lexicon o vocabulario de la lengua general del Perú, y de la Gramática o arte de la lengua general de los indios de los reynos del Peru. Ambos textos fueron impresos por Fernández de Córdova en 1560, en Valladolid.

 

El quechua general se puede observar en el texto de Ondegardo por el cambio de las consonantes líquidas, "l" donde aparecería "r": Layme en lugar de Raymi; Atunlunas en lugar de [h]atunrunas; Calavaya en lugar de Caravaya.

También es evidente la sonorización de las bi-labiales oclusivas, "b" por "p": Cochabamba en lugar de Cocha [Qucha] pampa; Pacaytambo en lugar de Pacaytampu.

 

"… son pocos los casos en Pizarro de aplicación absoluta de primitivos españoles a especímenes distintos: cuando se trata de la piña, la pera, y el pepino, los nombres españoles se emplean relacionalmente, en contraste con los correspondientes nombres quechuas, achupalla, palta y cachun, respectivamente, subrayándose la sinonimia bilingüe que caracteriza la nominación de estas especies." (Rivarola, 1990:64-65)

 

Se observa la utilización tanto de la vocal "o" como la de la "u", manifestando dificultad de registrar el sonido quechua o aimara en castellano o como resultado de la inseguridad vocálica que caracteriza al castellano de la época.

Ondegardo pluraliza el término con una "s", el recurso más utilizado por el castellano para indicar duplicación o pluralidad, ajeno al quechua. El quechua, aunque tiene diversos recursos para transmitir la idea de pluralidad, prefiere no indicarlo morfológicamente, dejando que el contexto se encargue de desambiguar el accidente del número gramatical. Es muy posible que Ondegardo recurra a la pluralización en catellano porque la exigencia de marcar el número y sus concordancias en la oración es rígida en la sintaxis de esa lengua.

 

"But what needs to be said about the opposite method, which requires no effort and no exertion from its reader which wants to conjure the foreign author into his immediate presence and to show the work as it would have been if the author himself had written it originally in the reader's language? This requirement has not seldom been expressed as one that the true translator had to fulfill and as one that is far higher and more nearly perfect when compared to the former; individual attempts have also been made, perhaps even masterpieces, which all aimed at reaching this goal." (Schleiermacher, 1992:48)

 

"Los procedimientos con los que los cronistas descubren ante los ojos europeos los valores semánticos contenidos en los indoamericanismos que emplean, pueden ser clasificados del modo siguiente: a. Descripciones…, b. Definiciones…, c. Explicaciones…, d. Coordinación de un término indígena con otro patrimonial: de este modo se ponen en relación significados próximos; se trata, pues de una reduplicación del vocabulario para la que se utilizan las conjunciones o (disyuntiva) e y (copulativa); respecto de la primera, conviene advertir que no expresa exclusión: tampoco la segunda indica adición, sino que en ambos casos se atestigua, en realidad, la alternancia de elementos léxicos más o menos coincidentes…, e. Traducción…" (Enguita Utrilla 234-235)

 

Covarrubias [1611] nos da los siguientes significados:

Registrar. Manifestar en las aduanas y portazgos las mercadurías que cada uno lleva, a regendo, porque se rigen conforme al arancel.

Registro, el libro donde se registró y el alvalá que lleva el que ha registrado.

Registro, cerca de los escrivanos, es el protocolo de las escrituras. (p 900)

De acuerdo a Martín Alonso (p 3559), tenemos:

Registro. 9.- S XVI al XX. Cédula o albalá en que consta haberse registrado una cosa.

10.- S XVI al XX. Libro a manera de índice donde se apuntan noticias o datos.

 

"Perlado. Corrompido de prelado, latine praelatus, tómase comúnmente por el obispo, o en las órdenes monacales por el superior." (Covarrubias 864)

 

"The violence of translation resides in its very purpose and activity: the reconstitution of the foreign text in accordance with values, beliefs, and representations that pre-exist it in the target language…" (Venuti, 1993:209)

 

In his Vocabulario Aymara, Bertonio gives us the following meanings for marka:

Marca: Pueblo. (town)

Marca. Un juego de algo. (a game of something)

Marca: Señal, marca, sello (II, p 217) (sign, marking, seal)

 

On his part, Diego González Holguín has the following entries in his Vocabulario de la … lengua qquichua… (231), among others:

Marcacuni. Tomar a alguno por abogado, o valedor.(To hire someone as lawyer or representative.)

Marca. El valedor, o abogado protector.(The representative or protecting lawyer)

 

González Holguín (459) nos ofrece lo siguiente:

Contador de gente. Yupturak o yupturaycamayoc.

Contador de quentas. Yupak yupay camayor.

Contador por ñudos. Qquipucamayoc.

Contar numerando. Yupani, y las quentas, yupay.

Contar por ñudos. Qquipuni, y quentas qquipucuna.

Contar gente. Yupturani.

Contar llamando por ñudos. Qquipucama o manta huatucuni.

Contar por padron. Qquellca manta huatucuni.

Contados assi llamando. Huatucuscca.

 

Huatucupuni. Echar quenta, o contarlo otra vez aver si falta algo. (190)

Huatucupuni. Pedir quenta de lo que le han dado a guardar, o entregado. (p 189)

Quillcamanta huatucupuni. Tomar quenta por el inventario, o por padron, o por los libros.

 

Yupani. Contar y hazer quentas. (371)

Yupay. Quentas.

Yupachicupuni. Tomar quenta, o hazer que la de.

Yupaycupuni. Dar quenta de lo recebido.

Yupani ttiuspa. Sumar la quenta, o resumir en breve.

Yupana simi. Los numeros o nombres numerales.

Yupana. Letra los numeros de guarismo.

Yupana qquellca, o qquipu. Las quentas por ñudos, o por escrito.

Yupani. Tener, o contar o estimar, por algo.

Yupani. Para [contar] todas las cosas (372).

Qquipu. Ñudo, o quenta por ñudos. (309)

Qquipuni. Añudar qquipu pucuni, dar quentas.

Qquipucta ttiuni. Sumar juntas todas las quentas.

Qquipuni. Contar por ñudos.

Qquipucamayok. Contador por ñudos.

 

Siguiendo a Santo Tomás:

Yupani. Qui. Empadronar, o contar generalmente. (304)

Yupasca. Empadronado.

 

Contador. Quippo camayoc (82)

Contar por numero. Quipponi, gui. O yupani, qui

 

Domingo de Santo Tomás registra las entradas "Nudo como quiera: quippo; Nudo hazer: quipponi" (176), en la sección castellano/quechua. En la sección quechua/castellano sólo aparece "Quillca quippo: libro de cuentas". (357)

 

"Isotopie sémantique: effet de la récurrence syntagmatique d'un même sème. Les relations d'identité entre les occurrences du sème isotopant induisent des relations d'équivalence entre les sémèmes qui les incluent." (Rastier 279)

 

"Isotopant: se dit d'un sème dont la recurrence induit une isotopie." (Rastier 279)

 

Martín Alonso, en su Enciclopedia del Idioma, página 1296, nos ofrece la siguiente información semántica sobre Cuenta:

Cuenta: S XVII al XX: Cálculo u operación aritmética.

S XVI al XX: Cálculo, investigación, conjetura. Libro de cuentas ajustadas, prontuario de contabilidad elemental.

S XIII: Cantidad, número, cuenta.

 

"The exact relationship between the khipus kept by the two khipukamayuqs is unclear in the document. That is, we do not know if they recorded the same information &endash;one therefore serving as a check on the other&endash; or if each khipukamayuq recorded only a part of the complete tribute acount. The one clue we have is the scribe´s remarkable and rather surprising assessment that the quipos appeared to be of one tenor ('kind, sort')". (Urton, 1998:414)

 

Menciona una excepción: "… y en este beneficio [beber y comer a costa del Inca y del sol] no se hacía por parcialidades ni se contaba la gente…" (Ondegardo, 50).

 

"Parcialidad (de parcial)

S XVII al XX. Unión de algunos que se confederan para algún fin, separándose del común y formando cuerpo aparte.

2. SXVI al XX. Conjunto de muchos que componen una familia o facción separada del común." (Alonso 3148)

 

"Parcial

S XIII al XX. Relativo a una parte del todo" (Alonso 3147)

 

"Parcial. Parcialidad, parcionero, vide infra parte." (Covarrubiaas 853)

"Parte. Es una porción del todo… Llámanse partes en las que se divide el todo." (Covarrubias 854)

 

"… la palabra parcialidad corresponde a una mitad sociopolítica de un curacazgo o señorío, que a su vez comprendía a varios ayllus." (Rostworowski, 1993:234).

Estamos de acuerdo con la definición de Rostworowski, excepto por la palabra "mitad". Una parcialidad era sólo una "parte" de un todo que se dividía en dos, pero cada parte no era, necesariamente, la mitad.

 

"Hunu: Diez mil, nombre numeral." (Bertonio, 165)

"Hunu. Un millon. (González Holguín, 203)

"Hunuy hunu. Millon de millones.

"Huno o chunga guaranga". Diez mil en numero. (Santo Tomás, 295)

: "… y así con las encomiendas dejaron la división general que en todo el reino se hacía de lo que les pedían; cada provincia distribuía por sí lo que su encomendero mandaba que diesen…" (Ondegardo, 123)

 

Hacemo estas correcciones a pesar de haber consultado el manuscrito en que se basa la edición de Cambio 16 porque consideramos que ese manuscrito es una copia del que escribió o dictó Ondegardo. Esta copia ha sido hecha sin el cuidado necesario y sin dedicarle mucho tiempo a la lectura y transcripción del original por alguien que, seguramente, no conocía las lenguas nativas.

 

Sobre esto, Garcilaso tiene algunos aportes: "De la Geometría supieron mucho, porque les fue necesaria para medir sus tierras, para ajustarlas y partirlas entre ellos. Mas esto fue materialmente, no por altura de grados ni por otra cuenta especulativa sino por sus cordeles y piedrecitas, por las cuales hacen sus cuentas y particiones…" ([1609] 1995:128)

 

"De la aritmética supieron mucho y por admirable manera. Que por nudos dados en unos hilos de diversos colores daban cuenta de todo lo que en el reino Inca había de tributos y contribuciones, por cargo y descargo. Sumaban, restaban y multiplicaban por aquellos nudos." (Garcilaso [1609] 1995:128)

 

"En los depósitos se contabilizaban los ingresos en medidas especiales para facilitar su recuento, así por ejemplo, se usó de tinajas para granos, de fardos para ropa, de cestos para las hojas de coca y para el ají, de puti o cajas de eneas para guardar pequeños objetos como las frutas secas o el charqui de perdices." (Rostworowski, 1993:363)

 

"…sería dificultoso creerlo ni darlo a entender como ellos lo tienen [el bastimento entregado] en su cuenta y por registros… los años y tiempos y la cantidad que se habia dado en muchos años." (85).

 

Martín Alonso, en su Enciclopedia del Idioma, página 1296, nos ofrece la siguiente información semántica acerca de Cuenta:

Cuenta: S XVII al XX:

Cálculo u operación aritmética.

S XVI al XX: Cálculo, investigación, conjetura. Libro de cuentas ajustadas, prontuario de contabilidad elemental.

S XIII: Cantidad, número, cuenta.

Cuento: SXIV al XX: Cómputo, cuenta o cálculo.

S XVII: Cuenta.

 

De acuerdo a Corominas, Tomo III, página 180:

Contar: Del lat. Computare, 'calcular'.

El Diccionario de Autoridades (p 680 y ss) incluye las siguientes entradas:

Cuenta: Cómputo, cálculo o razón de alguna cosa, que se hace con operaciones arithméticas de sumar, restar, multiplicar o partir. Y por antonomasia se llama assi la razón que se da por escrito, con cargo y data, de los caudales y otras cosas que se han manejado. Viene del verbo contar.

 

Cuento: En lo antiguo vaía lo mismo que cuenta. (p 682)

 

Contar: Numerar alguna cosa.

Es formar cuentas, usando de los números y reglas que da la Arithmética para ello.

Poner o meter en cuenta… (p 546)

 

Siguiendo a Garcilaso, véase también las láminas 358, página 270 y, especialmente, la 335 referida al "Depocito del Inga. Collca", página 253.

 

"Y para saber lo que cabía a cada pueblo hacían las particiones con granos de maíz y piedrezuelas, de manera que les salía cierta su cuenta." (Garcilaso [1609] 1995:128)

 

Los sustantivos quechua pueden formarse añadiendo el sufijo _na a la raíz verbal, yupa_ , resultando yupana, el objeto con que se cuenta.

 

Hay una asociación clara entre yupana y khipu en un dibujo que aparece en el libro de Guaman Poma, especialmente la figura 360, Contador maior y tesorero ([1615?] 1993:272). Esta figura muestra los dos instrumentos, reunidos para cumplir con la función de "reportar" lo que estaba almacenado en una qullqa dada. Allí se observa al khipu sirviendo como registro, como medio físico para guardar información y la yupana como el instrumento que se necesita para contar (sumar y restar), para llevar la cuenta de los productos almacenados. Si no se cuenta con una yupana, quizás porque no era tan portátil como el khipu, los cálculos aritméticos se hacían en el suelo. Para sumar o restar con la yupana o en el suelo, se necesitaba de fichas, representadas por las piedras, maíz o frejoles.

 

 

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