El encuentro o 'tinkuy' en textos coloniales andinos

 

Luis Millones

Colby College

En su clásico estudio sobre Guaman Poma Rolena Adorno llamó la atención sobre el dibujo en el que aparecen Francisco Pizarro y Martín Guaman Malque de Ayala de rodillas y en abrazo fraterno. Me interesa en este trabajo volver sobre la escena que presenta ese dibujo y asociarlo a las escenas de otras cronicas andinas para proponer una lectura conjunta. Mi propuesta es leer este conjunto de pasajes como casos en los que en el contexto de una situación histórica concreta y, fácil de percibir como cargada de violencia, los autores optaron por insertar episodios amistosos claves para el desarrollo de sus argumentaciones. Estas escenas constituyen, en mi opinión, una supresión deliberada de la violencia explícita o implícita de los eventos con la intención de crear el precedente que justifique el reclamo de reformas en el presente de los autores.

La razón del episodio inventado de la crónica de Guaman Poma fue, según Adorno, contribuir a la argumentación en contra de la interpretación de la conquista como "guerra justa" que había sido desarrollada desde un punto de vista español. Según Guaman Poma, este encuentro amistoso habría establecido la paz entre los reinos y el vasallaje de los andinos al emperador Carlos V. Aquí parte del texto del episodio:

Y los españoles don Francisco Pizarro y don Diego Almagro y don Martín de Ayala se hincaron de rrodillas y se abrasaron y se dieron pas, amistad con el enperador. Y le honró y comió en su mesa y hablaron y conuersaron y le dio presentes a los cristianos. Acimismo le dio al señor don Mar[tín] de Ayala que fue primer enbaxador que de Atagualpa Ynga en el pueblo de Tunbes, adonde saltó primero.

En el caso de Guaman Poma, tal como lo ha explicado Adorno, el objetivo es asumir la anexión pacífica del Tawantinsuyu al imperio de Carlos V y denunciar, a partir de ese supuesto, los abusos de la sociedad colonial.

En la Segunda Parte de los Comentarios Reales (libro segundo, capítulo viii) se narra una escena que sucede en medio del saqueo del Cusco por los españoles. En esta escena uno de los conquistadores que se lanzaron sobre el botín se mete en una casa y, para su sorpresa, es recibido amablemente por un indio que dice estar contento de su llegada pues estaba a la espera de alguien que le enseñara la verdadera ley. El español, apenas entiende las primeras palabras de bienvenida, pero "como las entendiese y viese el contento y alegría que el indio mostraba de verle en tiempo más de tristeza que de placer, sospechó que quería algo de él; y para saberlo tuvo por bien quedarse con el indio, el cual procuró regalarle lo mejor que pudo". Después de unos días el español solicita la ayuda de un lengua y luego se afana en enseñar al indio las cuestiones básicas de la fe cristiana con, por supuesto, excelentes resultados.

Este otro encuentro amistoso entre andinos y españoles se da también, como resulta claro, en medio de un momento de violencia. Unas líneas antes Garcilaso había incorporado citas de otros cronistas sobre el despojo de los tesoros y abuso a los pobladores del Cusco por los conquistadores. En el caso anterior, Guaman Poma nos venía hablando de la desmedida codicia de los españoles por el oro y la plata cuando irrumpe la escena del supuesto encuentro en Tumbes.

El encuentro amistoso del español y el indio en el relato de Garcilaso se extiende para contarnos que el indio fue luego bautizado y "murió dende pocos días muy contento de morir cristiano". Por su parte, el conquistador regresa a España con una considerable fortuna pero "siempre anduvo con escrúpulo que aquello no era bien ganado" y decide entregar su fortuna al emperador a manera de restitución. El emperador admite la restitución y concede al conquistador una renta de juro perpetuo de una aldea. Garcilaso reflexiona que el conquistador salió ganando pues no hubiera podido comprar con su fortuna la calidad y cantidad de favor imperial que obtuvo y menos aún conseguir que la heredaran sus descendientes.

La escena sintetiza elementos claves de la argumentación de Garcilaso sobre lo sucedido en el Perú pero imaginando un desarrollo positivo. En el relato tenemos que la disposición de los andinos a recibir el cristianismo es entendida por los españoles quienes además se preocupan por transmitir los conceptos cristianos a pesar de la barrera del idioma (el español del relato muestra curiosidad y perspicacia lingüística). Esta actitud, así como actuar para librarse de los cargos de conciencia, produce una situación favorable tanto a los indios que se vuelven cristianos como a los españoles que consiguen recompensa de sus esfuerzos.

Resulta entonces que tanto en Garcilaso como en el caso de Guaman Poma la realidad que surgiría del desarrollo de los eventos, a partir del encuentro amistoso, es una situación de justicia. La realidad violenta ha sido suprimida por un momento para dar espacio a la posibilidad de encuentros amistosos.

En su Instrucción al licenciado Lope García de Castro, Titu Cusi ofrece el relato sobre un periodo importante en la vida de su padre Manco Inca. En este relato el encuentro entre Francisco Pizarro y Manco Inca viene precedido del buen trato que dan ambos a sus respectivas embajadas. El encuentro ocurrirá cuando Pizarro está siendo asediado por Calcuchima y Quisquis -generales de Atahualpa- y Manco Inca sale del Cusco para ayudar al conquistador. Aquí una parte del episodio:

Lo qual, savido por my padre que asi benia con tanto aprieto, determinó de hazer gente para yrle a ayudar. Y ansy se salio del Cuzco con mas de çient myl honbres y llegó hasta Vilcacunga adonde encontró con el marqués que ya tria preso al Challcochima, el qual marqués viendolo resçibido muy gran contento, y my padre yendo que yba en sus andas de //oro y cripstal y corona real, se apeó dellas y abraçó al marqués que ya se avia apeado de su cavallo y ambos, my padre y el marqués, se confederaron en uno, y mandaron a sus gentes que naidie se desmandase... .

Titu Cusi promueve en su narración la idea de este encuentro amistoso entre Pizarro y su padre, Manco Inca, para argumentar en favor de Manco Inca y de sí mismo en los reclamos de sus derechos y negociaciones con las autoridades españolas. Según la versión de Titu Cusi, el recibimiento de Pizarro y sus hombres por Manco Inca había sido magnífico. Luego de la escena descrita del primer encuentro, Manco Inca se habría preocupado de atender a los españoles en el Cusco. Manco habría regalado a los españoles los tesoros de sus antepasados y organizado un tributo indígena para su mantención además de, por supuesto, darles los indios de servicio que les hicieran falta. Más que satisfechos los españoles habían pensado en regresar a Castilla, pero Manco Inca les habría rogado que se queden. Ese estado de concordia y bienestar duró años de acuerdo con el relato de Titu Cusi.

Por último, hay una escena que retoma elementos ya presentados y que aparece en la relación de Santa Cruz Pachacuti. El final de su relación coincide con el encuentro de Manco Inca y Francisco Pizarro, aunque según esta versión el lugar es el puente de Apurimac. La narración de esta escena dice que:

llega el dicho capitán Francisco Piçarro con sus sesenta o setenta hombres españoles a la puente de Aporima, donde abía benido Mango Ynga Yupangui con todos los orejones y curacas a dar la obediençia y hazerse cristianos. Al fin, todos allí se juntaron por bien de paz, adorando la cruz de Jesu Xpo, Nuestro Señor, ofreçiéndose a ser basallaje del Emperador don Carlos.

El efecto unificador de este encuentro amistoso se celebra con un desfile para la entrada al Cusco, en el que los protagonistas se disfrazan para representar a personajes más altos. Pizarro a Carlos V, Valverde a San Pedro y Manco Inca a Guayna Capac. Santa Cruz Pachacuti anota la alegría de los naturales y españoles presentes.

Como en la narración de Titu Cusi, Manco Inca recibe a los españoles de buenas maneras y se establece la paz. Como en el caso de Guaman Poma la intención es hacerse vasallos de Carlos V y establecer una situación de respeto. Como en la narración de Garcilaso, la evangelización es un objetivo común.

Naturalmente no me interesa verificar la exactitud histórica de los relatos sino subrayar la coincidencia de estas escenas en los textos y proponer su lectura conjunta. Me parece claro que las escenas de encuentros amistosos se producen en un contexto de violencia, declarada o no. Asimismo, creo que su inserción en ese contexto constituye una supresión de la violencia y la explícita o implícita propuesta de una alternativa a las causas y consecuencias de la violencia. Por supuesto, hay que tomar en cuenta que todos los textos se escriben desde la conciencia de que la realidad no violenta que pudieron generar esos episodios fue efímera y que la realidad que se impuso fue el resultado de la violencia.

Me interesa destacar que se trata de episodios claves en la argumentación de los textos. El mensaje claro es que en medio de un contexto potencial o efectivamente violento fue posible un encuentro amistoso. La estrategia común sería establecer el encuentro -real o ficticio- como un precedente que permita proponer una renegociación de la situación presente denunciada al mismo tiempo como injusta. En su lectura más radical, estas escenas no son la nostalgia de una escena del paradigma ideal del encuentro entre las culturas, sino que postulan que las escenas son la forma histórica del encuentro (aunque sólo se manifestó por un tiempo corto) convirtiendo la realidad injusta en que viven en una desviación de la norma que debe ser corregida.

El caso de Guaman Poma es el más radical en el sentido que presenta la escena como acontecida en el primer encuentro entre españoles y andinos, y promueve una lectura total de la historia del Perú en ese contexto. Titu Cusi y Santa Cruz Pachacuti mueven ese momento al encuentro de Pizarro con Manco Inca. Sin embargo, en los tres casos, el encuentro deja claro su caracter de pacto entre los representantes de cada cultura. El caso de Garcilaso es un poco distinto. No muestra un compromiso entre dos líderes, pero sí prueba, en un lugar simbólico como el Cusco, que el encuentro en términos amistosos es posible. También se puede ver en la escena de Garcilaso un caso totalizador. El conquistador y el indio son representantes culturales en la medida en que proponen que su encuentro pudiera repetirse con cualquier español e indio en el Perú. Es interesante anotar también que tanto Garcilaso como Titu Cusi enfatizan una dimensión temporal para dar autenticidad a sus relatos. Garcilaso nos relata lo que pasa con los personajes después y Titu Cusi extiende la duración del encuentro por años. Por su parte Guaman Poma y Santa Cruz Pachacuti enfatizan el aspecto ceremonial, el dibujo y la narración del desfile.

Es necesario considerar también, como lo han hecho ya algunos estudiosos, la posibilidad de que estos textos participen a su vez de una conceptualización de su discurso en términos andinos. En tal sentido me parece oportuno retomar las ideas de Frank Salomon sobre la presencia del concepto "tinkuy" en Titu Cusi. Tinkuy, hasta donde me ha sido posible acercarme al concepto, es la unión o encuentro de opuestos que produce una nueva entidad. En tal sentido, como propone Salomon, sería el prototipo de la instancia que permite una comunicación entre culturas. Tinkuy, por ejemplo, nos da en su derivado Tincukmayo según el vocabulario de González Olguin, "Junta de dos ríos". Guaman Poma usa una variante para expresar esa misma idea de unión de aguas.

Lo que pongo estonces a consideración es leer estos encuentros como episodios en los que una perspectiva andina podría reconocer la realización de tinkuy.

La idea del encuentro y la unión que produce algo nuevo me parece que está en el centro de cada uno de los pasajes citados, y las propias palabras apuntan en esa dirección: "todos allí se juntaron en bien de paz" (Titu Cusi); "donde encontró con el marqués ... y ambos, my padre y el marqués, se confederaron en uno", nótese la insistencia en el proceso de confluencia de dos elementos a uno (Santa Cruz Pachacuti); la unión que significa en el relato de Garcilaso compartir la casa entre el español y el indio (su paso de asaltante y víctima a huésped uno del otro); y, por supuesto, la imagen de confluencia y unión en el dibujo de Guaman Poma, donde el abrazo de Martín Ayala y Francisco Pizarro se extiende, como dos ríos, a los españoles e indios que está detrás de los protagonistas y forman una suerte de "V".

Tinkuy implica también cierto contexto de violencia. De hecho Jorge Urioste propone dos traducciones para el término 'tinkuy': "encontrarse" y "luchar" y piensa que Guaman Poma erró en un momento cuando, al traducir directamente, elije poner "encontrauan" en lugar de "guerreauan". El hecho que tinkuy reuna ambos conceptos: unión y lucha, contribuye a la interpretación de encuentro en contexto de violencia que propongo para las escenas descritas. La unión es, vale recordarlo, una unión de contrarios que no podemos imaginar sino como un momento de concentración de fuerzas opuestas.

El énfasis está, al menos en estos casos, en el resultado positivo que pueden generar esos encuentros. Estos tinkuy, entonces, funcionarían como reformulaciones de los acontecimientos en el subtexto andino de las narraciones. Habría que tratar de explicar un contexto mayor en el que tinkuy cobre pleno sentido, pero eso está fuera de mi alcance. Sí creo que, justamente porque estos episodios son cruciales en la argumentación que se desarrolla desde la perspectiva europea, son episodios en los que una condensación semántica es esperable y significativa.

El punto central de todos estos encuentros textuales fue promover una sociedad en que andinos y españoles sean capaces de interactuar con respecto unos de otros. Tal posibilidad habría producida una realidad más justa que el presente de los autores.

 

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Adorno, Rolena. Guaman Poma Austin: University of Texas Press, 1986. p. 29.

Guaman Poma de Ayala, Felipe. Nueva crónica y buen gobierno Crónicas de América 29b. Ed. John V. Murra, Rolena Adorno y Jorge L. Urioste. Madrid: Historia 16, 1987. p. 383.

Vega, Inca Garcilaso de la. Obras Completas Tomo III. Ed. Carmelo Sáenz de Santa María. Madrid: BAE, 1960. p. 91.

Yupanqui, Titu Cusi. Instrucción al licenciado Lope García de Castro Ed. Liliana Regalado de Hurtado. Lima: PUC, 1992. p. 12-13.

Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua, Joan de. Relación de antiguedades deste reyno del Piru Ed. Pierre Duviols. Lima: IFEA-CBC, 1993. p. 267.

Salomon, Frank. "Chronicles of the Imposible: Notes on Three Peruvian Indigenous Historians" From Oral to Written Expression: Native Andean Chronicles of the Early Colonial Period Ed. Rolena Adorno. Syracuse: Syracuse University, 1982. p. 15

Queda por examinar si podemos hablar en estos casos de una tropología sincrética en el sentido que lo hace José Antonio Mazzotti en Coros mestizos del Inca Garcilaso Lima: FCE, 1996